Juicio a la temible Mara Salvatrucha

Juicio a la temible Mara Salvatrucha

Una conversación telefónica interceptada por la Guardia Civil el 19 de mayo de 2013, es una de las pruebas que la Audiencia Provincial de Alicante analiza, desde este martes, en el juicio contra 35 presuntos integrantes y colaboradores de la Mara Salvatrucha, temible organización criminal de origen salvadoreño.



Desde primera hora de la mañana, la Fiscalía Anticorrupción está negociando con los abogados de los encausados para llegar a acuerdos previos que conlleven una rebaja sustancial de las penas. La jornada se está desarrollando sin incidentes, con un discreto dispositivo de vigilancia del Cuerpo Nacional de Policía.

La operación policial, la mayor hasta ahora en España contra la MS13, no solo impidió ese asesinato. También frustró el plan para “tumbar” o “dar verga” (matar) al testigo de una reyerta, descabezó la cúpula de la sucursal española de la banda y abortó un ambicioso plan para extender aquí sus tentáculos. Un proyecto al que habían bautizado Programa 34, surgido de la reciente alianza de cinco clicas (capítulos o distritos territoriales): Big Crazy, de Ibi, Providence, de Madrid, Dementes Locos y Demonios Locos, en Barcelona, y Normandi, de Girona.



La Fiscalía Anticorrupción, que tiene atribuidas también competencias en la lucha contra el crimen organizado, reclama para sus líderes penas de hasta treinta años de prisión por multitud de delitos como intento y conspiración para el asesinato, tráfico de drogas, lesiones, tenencia ilícita de armas, amenazas o blanqueo de capitales.

El 18 de enero de 2014, Carlos Alberto H.P., alias El Negro, uno de los presuntos cabecillas de la Providence comunica por teléfono a otro acusado que está preso en la cárcel barcelonesa de Quatre Camins cuáles son los propósitos del programa: “crecer y establecer la Mara en España”. La organización pretendía invertir en negocios legales con un triple objetivo, según Anticorrupción: aflorar dinero de procedencia delictiva, emplear a miembros del grupo que estuvieran en prisión o facilitar la llegada de otros mareros desde Centroamérica con contratos de trabajo previos. Contaban para ello con financiación y ayuda logística de la jefatura internacional de la organización, también conocida como El Barrio.

Los jefes de las distintas clicas celebraron diversas cumbres entre mayo y diciembre de 2013 para forjar su nueva alianza y fijar los futuros objetivos, siempre bajo la supervisión de sus enlaces en El Salvador y Guatemala. La Fiscalía sostiene que las clicas se financiaban con el tráfico de estupefacientes (marihuana y cocaína) y las cuotas mensuales de 100 euros que aportaba cada marero.



“Soldados es el nombre que reciben en su argot los miembros del escalafón más bajo, chicos que cometían robos en viviendas y pequeños hurtos en supermercados para poder ingresar sus respectivas cuotas en la cuenta bancaria de la banda. La mayoría de ellos había pasado el rito de iniciación establecido para “dar el brinco”, recibir su “placa” (apodo) y ser aceptado dentro de la Mara Salvatrucha: soportar una lluvia de golpes durante trece segundos.

Los mareros del Programa 34-España se regían por 35 normas remitidas desde El Salvador. “En esas normas figuraba el castigo a imponer por su infracción, que en los casos más graves llevaba aparejada la muerte”, relatan los fiscales. La falta de respeto a los superiores, a los que hay que profesar una obediencia ciega, no coger el teléfono, beber alcohol sin autorización o retrasarse en los pagos de las aportaciones a la clica acarreaba una paliza.



Anticorrupción señala en su escrito de acusación dos episodios en los que los hermanos apodados Darki y Bigman, respectivamente, líder y lugarteniente de la Big Crazy, matriz del programa nacional, traspasaron todas las líneas rojas. El primero, el 4 junio de 2013, consistió en el intento de asesinato de un integrante de una banda rival de origen rumano, Los Manosru, con la que la clica de la MS-13, asentada en Ibi, se disputaba el territorio. La Guardia Civil interceptó a los dos presuntos sicarios que debían ejecutarle. El segundo hecho de gravedad se refiere al plan para asesinar a principios de 2014 a un posible chivato. Concretamente a un testigo del apuñalamiento sufrido a manos de varios mareros por un miembro de los Latin Kings, la gran enemiga de la MS-13, en la zona de ocio del puerto de Alicante, en agosto de 2012. Con información de El País.

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