Editorial

La transformaci√≥n social, pol√≠tica y econ√≥mica de Quer√©taro ha sido absolutamente vertiginosa en los √ļltimos a√Īos, lo que ha impactado notablemente en todas las √°reas que definen el rumbo de su sociedad.

En este proceso, la prensa local, particularmente de San Juan del Río, ha sido protagonista de más de un intento por convertirse en lo que debiera ser, un actor fundamental en la construcción de una mejor comunidad, a partir de una oferta de información veraz, objetiva e incluyente, especialmente con las ventajas que la era tecnológica actual permite.

Sin embargo, pese a que la entidad es constitucionalmente democr√°tica, igualitaria y respetuosa de la divisi√≥n de poderes y de las garant√≠as individuales, a√ļn prevalece un hist√≥rico y obsesivo rechazo a las singularidades y diferencias, lo que no ha permitido a√ļn, la inclusi√≥n social a la que se aspira y cuya visi√≥n debiera ser la de todo medio de comunicaci√≥n.

Así pues, son varios los sectores de la sociedad que simplemente no existen para los medios informativos y a los que es preciso dar voz; esto, en un afán de contribuir con una mejor forma de vida para todos.

Con ese telón de fondo, un grupo de periodistas decidió reagruparse y acordar la pertinencia de iniciar un nuevo proyecto en el que tuviera cabida el pluralismo de un estado y de un municipio que ya no se reconocen en la unanimidad y que exigen un profesionalismo que permita no sólo la mera crítica social, sino el reconocimiento de los aciertos gubernamentales.

El Observador de Querétaro es finalmente, el resultado de un esfuerzo de cobertura informativa y reflexión, un espacio de libertad y credibilidad para una nueva sociedad.