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El tesoro del Cerro de la Venta

Cuentan las personas mayores que un tesoro se oculta en lo alto del cerro de la Venta. Muchos han intentado encontrarlo, pero ninguno ha regresado.

Al mirar hacia abajo, vio a alguien recostado con toda naturalidad y que le retenía por el saco.

-¿Cuál es la prisa?pregunto el extraño ser.

lo que el aventurero quería era salir de ahí, no conversar, por lo que intentó irse de nuevo, pero con el mismo resultado.

-Basta-dijo la voz- . ¿A qué has venido?

Como no conseguía contestar, el ser le propinó una serie de bofetadas.

-¿Te sientes mejor?-

El joven dijo que sí, pero su expresión mostraba lo contrario. El hombre, por que eso parecía: un hombre con una tela encima, se proponía darle una paliza cuando el joven gritó que sí, que se sentía muchísimo mejor.

-¿En qué te puedo servir?- dijo el extraño con una voz que era clara y dura a la vez

Antes de que pudiera responder, el ser hizo un extraño ademán de saludo, muy pasado de moda, con una larga y presuntuosa caravana.

-Me presento, soy Luzbel, tu más humilde siervo.

El joven palideció. El extraño, vestido todo de negro, con una capa interior color rojo, sombrero de copa, bastón corto, podría ofrecer una imagen cómica, pero al joven no le importaba. Ya no sabía lo que quería, tenía la boca seca y lamento no haber llevado agua consigo. En un santiamén, Luzbel le extendió una copa de vino y se la puso en la mano. El vino cayó al suelo junto con la copa, ya que el joven no podía mantener firme el pulso.

-¡Mi señor! -Dijo el demonio aquel mientras le ofreció agua en una taza de peltre-, ¡con lo caro que es el cristal cortado!

El joven arqueó las cejas y miró la taza. Un aire muy frío comenzó a helarlo, ya que estaba completamente sudado. El Diablo se dio cuenta, chasqueó los dedos y el joven se vio libre de su antigua ropa y fue vestido con un hermoso traje, Luego el Diablo chasqueó los dedos de nuevo y apareció una mesa con los planos del cerro.

-Mi señor, sé lo que buscas, Si sigues mis instrucciones al pie de la letra, serás el dueño de todo lo que deseas.

El joven se frotó las manos con avaricia. Luego de haber terminado su explicación, el diablo desapareció sin dejar rastro.

El muchacho quitó unas piedras según en las instrucciones del demonio y pronto resbaló por una caverna en la que se encontraban las más finas riquezas. Estaba tan maravillado que tropezó con una piedra y golpeo unas monedas de oro acumuladas en el suelo. el diablo apareció de nuevo y le dijo:

-Mi Señor, creo haber olvidado decirle que, si tocaba algo del tesoro, quedaría encerrado junto con él.

Al joven se le abrieron los ojos y comenzó a comprender. Con la mirada más fría que pudo, el joven le ordenó al Diablo que lo llevara a la superficie.

-Pero mi señor, si deja el tesoro podría desaparecer, ya sabe que hay tanto ladronzuelo suelto. Además, usted me pertenece, por que toco las monedas.

-No, lo que es tuyoes mi zapato, yo soy libre, pues no he tocado ni una moneda.

Al decir esto se quitó el zapato, se lo aventó al diablo y comenzó a correr como alma que lleva…. pues sí, el diablo. En unos cuantos minutos llagó al pueblo y desde entonces, le cuenta su historia a todos los que tienen la loca idea de hacerse ricos sin trabajar.

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