La Cueva del Diablo de Jalpan de Serra

Entre las miles de hectáreas de la Sierra Gorda de Querétaro, se esconden millones de secretos. Historias sin contar que, quizás, se han perdido para siempre entre aquellos milenarios árboles.

Una de las pocas historias que han llegado a ver la luz es tan fascinante como terrorífica y es la que origina esta leyenda. Para preocupación de los locales, su escenario esa a escasos ocho kilómetros de la cabecera municipal de Jalpan de Serra, sobre la carretera que va a Landa de Matamoros.

En el camino entre las dos misiones franciscanas, se encuentre una estrecha carretera que lleva a un pequeño rio. Si se va en coche hay que dejarlo en la entrada, pues los autos no pueden ya pasar por ahí.

Al cruzar el río, se encuentra unas escaleras de esas que se han formado naturalmente con el paso de los años. Entre piedras y escalones de tierra, se puede subir una pequeña ladera. Al llegar a la cima, nos encontramos con una maravillosa vista del lugar, en la que apreciamos una paradisiaca vegetación, pero hay que decirlo, es un lugar que de divino no tiene nada.
Se trata de la entrada a una cueva, aunque, a decir verdad, parece más una pequeña grieta. Es tan angosta de difícilmente pueden pasar dos personas al mismo tiempo. Tiene cinco metros de altura y aproximadamente seis de profundidad.

Una vez adentro, se olvida el olor a flora serrana. Los colores verdes y amarillos intenso de la vegetación son suplantados por el gris y el negro que nublan los sentidos. El contraste de escenarios también se percibe en la temperatura, ya que, del calor húmedo del bosque, se pasa a un seco frio que no hace más que causar escalofríos, los cuales se incrementan en cuanto el forastero ve la figura de la Virgen que esta al fondo.

Es una Virgen vestida de blanco, rodeada de veladoras y con una pequeña bandera de México. No hay más en el pequeño altar que está dentro. Por lo menos eso parece a primera vista, porque si nos fijamos bien, podemos ver un par de caras demoniacas en las paredes de la cueva. Es claro que esas no las hizo algún ser humano.

En algunas fotografías que hay de la cueva se pueden observar diabólicos rostros. Algunos son causados por la sombra del flash, pero hay otros que son marcas de quemaduras inexplicables. Uno tiene cara de chivo, como la imagen típica de Lucifer; otro de un hombre en profundo lamento.

Se dice que, hace muchos años, un campesino vio a una gallina, como pensó que era suya, fue a seguirla para llevarla con sus compañeras. La encontró justo en la entrada de la cueva. Ya la iba a tomar con ambas manos, cuando vio que esta se transformó en un Diablo enorme. Para su fortuna, el campesino llevaba un crucifijo que saco por reflejo. Se lo enseño al mounstro y este se convirtió de nuevo en gallina, la cual comió algo del suelo y se metió tan campante a su terrorífico hogar.

Muchos piensan que el campesino tuvo suerte, porque se cree que hay otros lugareños que han vivido historias similares, pero que no han tenido la fortuna de contarlas.

Hay quienes dicen que Satanás vive en la cueva y que, para sacarlo de ahí, fue que se puso la virgen. Nadie sabe si esto funcionó, porque todavía no nace el valiente que vaya de noche a ver si el demonio sigue ahí.

2 Comments

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  1. mayo 06, 21:58 Francisco maldonado

    Hace como 22 años yo entré a esa cueva yo trabajaba por el rumbo de Jalpan

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  2. mayo 06, 22:50 Miguel Hernandez

    De hecho ya es más turística pero si al entrar da escalofríos

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